En la cima del Misti, al fondo el Crater

Por: Gina Constantini, en la cima del Misti

El ascenso al volcán Misti ha sido la experiencia mas emocionante y divertida que he tenido, y eso que ya tenia muchas expectativas antes de realizar dicho ascenso, pero ellas fueron colmadas y superadas!!!!

Ver a tanta gente concentrada a las 7 de la mañana y compartiendo mi misma emoción incrementaba el suspenso; una vez a las faldas del majestuoso e imponente volcán junto con mis amigos llenos de alegría pero con cero experiencia se nos dieron indicaciones las cuales fueron muy útiles, todo estaba listo y organizado; así empezó la travesía, con un sol ardiente y con un tanto de peso en la espalda que con el paso de las horas parecía ser mayor, éste nos desanimaba a ratos pero entre todos conocidos y desconocidos nos dábamos ánimos, nos tendíamos la mano con tal de lograr la meta.

La idea con la que yo fui era distinta y me encontré con otra realidad, había mucho que escalar, piedras enormes, caminos llenos de cascajo que uno daba 5 pasos y retrocedía 3, era tan cómico, es mas yo odio caminar soy amante del taxi la combi excepto caminar, pero subir al Misti es otra cosa algo que todo arequipeño de nacimiento o de corazón debería hacer porque no es sólo la satisfacción de llegar a la cima y gritar lo logre, gritar cumbre y luego morir si no lo emocionante es el viaje no sólo el destino.

Llegada la tarde y habiendo dejado a algunos atrás pero nunca solos porque la policía de alta montaña nos acompaño y no dejaba a nadie llegamos al campamento base, por fin. Apurados y cansados armamos la carpa, comimos algo y nos dispusimos a descansar que fue lo último que hicimos porque aparentemente por la altura nos moríamos de risa por todo lo que hasta ese momento habíamos pasado pero hay que ser considerado con el los compañeros de aventura y descansamos unas horas para tener la fuerza de levantarnos a las 3 de la mañana y seguir el ascenso.

Llegada la madrugada nos levantamos, otros no vencidos por el soroche y el cansancio, nos agrupamos de nuevo y a subir se dijo, siempre juntos y con la constante supervisión de la policía, el sol comenzaba a aparecer y nuestras fuerzas a desaparecer, pero seguíamos siempre adelante, esperando a los que descansaban o a los que les había caído mal la tortilla de tallarín y ahí estaba nuestro médico para salvarnos o nuestro guía para darnos ánimos o unas pasas para seguir ya que teníamos que llegar.

Y sucedió llegamos a la cumbre todos desparramados, felicitándonos mutuamente por haberlo logrado, nos congregamos mas y oh sorpresa teníamos que llegar a la cruz que estaba un tanto mas arriba, sacamos fuerzas, caminamos, nos ayudamos y llegamos. Ahora sí estábamos en la parte mas alta del Misti desde donde divisamos lo maravillosa de esta tierra, la ciudad, los otros nevados y el cráter con su emanaciones.

Me sentí tan satisfecha, alegre, feliz por estar ahí tan arriba casi pudiendo tocar las nubes y llegando al cielo, pero me faltaba la mejor parte, que yo pensé ya había pasado pero no, el descenso me pareció aún mas emocionante porque era hacer snowboard sin nieve y sandboard sin tabla en las faldas del volcán jugando como niñas con mi amiga, dando volantines, brincando, saltando y cayéndome repetidamente, pero qué experiencia y que cantidad de arena y tierra que traje a mi casa después de que la movilidad nos recogió y a la cual a duras penas llegué ya que me pareció mas difícil que el mismo hecho de haber hecho el ascenso.

Gracias por tremenda experiencia, por los nuevos amigos, por los increíbles recuerdos, por las muchas fotos, por la organización y cuidado que tuvieron con nosotros y sobre todo por mostrarme tal majestuosidad que sólo Dios la pudo crear.

Conserva el medio ambiente, evita la tala innecesaria, recicla papel.

Gina C.